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Psicóloga Rebeca Martínez
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AnsiedadFebrero 20267 min lectura
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¿Qué es la ansiedad y por qué la sentimos?

¿Qué es la ansiedad y por qué la sentimos?

Si estás leyendo esto, probablemente has sentido esa presión en el pecho, los pensamientos acelerados o la preocupación constante que no te deja en paz. Y tal vez te has preguntado si es normal, si estás exagerando o si algo anda mal contigo.

Te adelanto la respuesta: no estás exagerando. La ansiedad es real, tiene una explicación psicológica clara y, aunque todos la experimentamos, cuando se vuelve constante merece atención.

En este artículo voy a explicarte qué es la ansiedad, por qué tu cuerpo la genera y cuándo es momento de buscar apoyo profesional. Sin dramatismos, con claridad.

Qué es la ansiedad (sin complicaciones)

La ansiedad es una respuesta de tu sistema nervioso ante situaciones que percibe como amenazantes. Es una emoción que combina sensaciones físicas (palpitaciones, tensión, sudoración) con pensamientos preocupantes sobre el futuro.

La diferencia con el miedo: El miedo responde a un peligro presente y real ("hay un perro agresivo frente a mí"). La ansiedad anticipa algo que podría pasar ("¿y si me va mal en la presentación?", "¿y si me enfermo?").

Lo importante: la ansiedad en sí misma no es el problema. Es una respuesta adaptativa que te prepara para actuar. El problema aparece cuando:

  • Se activa sin motivo claro
  • Es tan intensa que te paraliza en lugar de motivarte
  • Dura semanas o meses sin mejorar
  • Interfiere con tu vida diaria (trabajo, relaciones, sueño)

En El Salvador, aproximadamente el 19-20% de adultos experimenta trastornos de ansiedad (MINSAL, 2024). Si te identificas, no eres la excepción, eres parte de una realidad muy común que tiene solución.

Por qué sentimos ansiedad: la explicación simple

Tu cerebro tiene una estructura llamada amígdala que funciona como un detector de amenazas. Cuando identifica peligro (real o percibido), activa una cascada de respuestas físicas:

  1. Libera cortisol y adrenalina (hormonas del estrés)
  2. Acelera tu corazón para llevar más sangre a los músculos
  3. Aumenta tu respiración para obtener más oxígeno
  4. Tensa tus músculos para estar listo para actuar
  5. Te pone en estado de alerta máxima

Esto tenía sentido hace miles de años cuando enfrentábamos amenazas físicas reales. El problema ahora es que tu amígdala no distingue bien entre "hay un peligro inmediato" y "tengo una reunión incómoda mañana". Activa la misma respuesta para ambas.

Lo que vemos en consulta: Muchas personas con ansiedad tienen una amígdala hiperactiva que salta ante estímulos que no son realmente peligrosos. Esto no significa que seas débil o estés inventando cosas. Significa que tu sistema de alarma está calibrado de forma sensible.

Los tipos de ansiedad más comunes

Ansiedad "normal" (adaptativa)

Es temporal y proporcional a la situación:

  • Nervios antes de un examen que te motivan a estudiar
  • Preocupación por una entrevista que te hace prepararte
  • Inquietud por la salud de un familiar que te lleva a apoyarlo

Esta ansiedad cumple su función y desaparece cuando la situación se resuelve.

Trastornos de ansiedad (cuando necesitas ayuda)

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): Preocupación excesiva y constante sobre múltiples áreas de tu vida (trabajo, salud, dinero, relaciones) durante meses. Es difícil de controlar y viene con síntomas físicos.

Trastorno de Pánico: Ataques de pánico recurrentes: episodios súbitos de miedo intenso con síntomas físicos severos (palpitaciones, sensación de asfixia, miedo a morir). Después desarrollas miedo a tener otro ataque.

Fobias específicas: Miedo intenso e irracional a algo específico (alturas, aviones, animales, sangre) que te lleva a evitarlo.

Ansiedad Social: Miedo intenso a situaciones sociales por temor a ser juzgado, humillado o rechazado.

En consulta trabajamos principalmente con TAG y trastorno de pánico en adultos. Son los más comunes y responden muy bien a terapia cuando se aborda de forma estructurada.

Síntomas que indican que no es "solo estrés"

Físicos:

  • Palpitaciones frecuentes sin causa médica
  • Tensión muscular constante (especialmente cuello, hombros, mandíbula)
  • Problemas digestivos (gastritis, colitis, náuseas)
  • Dolor de cabeza recurrente
  • Cansancio que no mejora con descanso
  • Dificultad para respirar profundo

Cognitivos:

  • Pensamientos acelerados que no puedes "apagar"
  • Anticipación catastrófica ("va a pasar lo peor")
  • Dificultad para concentrarte
  • Sensación de estar siempre "alerta"

Emocionales:

  • Irritabilidad constante
  • Sensación de estar al borde del colapso
  • Miedo sin razón aparente

Conductuales:

  • Evitas situaciones que antes hacías normal
  • Necesitas que otros te acompañen a lugares
  • Revisas compulsivamente (celular, puertas, síntomas físicos)

Si reconoces varios de estos y llevan más de un mes, no es "solo ansiedad temporal".

Cuándo buscar ayuda profesional

Clínicamente, recomendamos buscar terapia cuando:

  1. La ansiedad interfiere con tu rutina: No puedes trabajar, estudiar o relacionarte con normalidad
  2. Dura más de 3 meses sin mejorar
  3. Tienes ataques de pánico frecuentes
  4. Evitas actividades importantes por miedo o ansiedad
  5. Tu cuerpo está reaccionando: gastritis, colitis, hipertensión relacionadas con estrés
  6. Usas sustancias para calmarte (alcohol, pastillas sin prescripción)

No necesitas estar "muy mal" para buscar ayuda. La terapia funciona mejor cuando empezamos temprano, antes de que la ansiedad se vuelva crónica.

Primeros pasos prácticos (sin promesas mágicas)

Si estás experimentando ansiedad y aún no buscas terapia, estos son cambios que pueden ayudar:

1. Respiración diafragmática Cuando sientes ansiedad, tu respiración se vuelve rápida y superficial. Respirar profundo desde el diafragma le indica a tu sistema nervioso que no hay peligro real.

Técnica: Inhala 4 segundos, sostén 4 segundos, exhala 6 segundos. Repite 5 veces.

2. Identifica patrones Lleva un registro simple: ¿cuándo aparece la ansiedad? ¿Qué estás pensando justo antes? Esto te ayuda a ver que no es "random", tiene disparadores específicos.

3. Limita estimulantes Café, energizantes, exceso de azúcar pueden intensificar síntomas físicos de ansiedad. No tienes que eliminarlos, pero sí moderar.

4. Mueve tu cuerpo El ejercicio reduce cortisol y libera endorfinas. No necesitas ser atleta: caminar 20-30 minutos diarios ya ayuda.

5. Duerme lo suficiente La falta de sueño hace que tu amígdala se vuelva más reactiva. 7-8 horas es ideal.

Estos cambios ayudan, pero no reemplazan terapia cuando la ansiedad es severa o crónica. Son herramientas complementarias.

Preguntas que me hacen en consulta

¿La ansiedad se cura? Los trastornos de ansiedad se manejan. Con terapia adecuada (especialmente Cognitivo Conductual), la mayoría de personas recupera su funcionalidad y reduce síntomas significativamente. Algunas personas se recuperan completamente, otras aprenden a manejar síntomas cuando aparecen.

¿Es hereditaria? Hay un componente genético, sí. Si tus padres tienen ansiedad, tienes mayor riesgo. Pero no es determinante: factores ambientales, aprendizajes y herramientas de afrontamiento también importan mucho.

¿Necesito medicación? Depende de la severidad. La terapia sola funciona muy bien para ansiedad leve a moderada. En casos severos o cuando hay crisis constantes, la medicación (prescrita por psiquiatra) puede ser útil como apoyo temporal mientras trabajas en terapia.

¿Cuánto dura el tratamiento? Varía según cada persona. En consulta vemos mejoras significativas en 8-12 sesiones con enfoque estructurado. Casos más complejos pueden tomar 3-6 meses.

¿Los niños tienen ansiedad? Sí. En El Salvador, el 54.8% de adolescentes presenta trastornos de ansiedad. Puede manifestarse como berrinches, dolores de estómago frecuentes, evitación escolar o apego excesivo. Necesita evaluación profesional.

Para cerrar

La ansiedad tiene explicación psicológica. No eres débil, no estás inventando, no es "solo cosa de tu mente". Es una respuesta real de tu sistema nervioso que puede regularse cuando entiendes qué la activa y construyes herramientas específicas.

No necesitas esperar a estar "muy mal" para buscar ayuda. La terapia funciona mejor cuando empezamos temprano y trabajamos con objetivos claros.

Si la ansiedad está afectando tu vida, en Mood Clinic trabajamos con un enfoque clínico estructurado, basado en evidencia y trato humano. Sin promesas vacías, con pasos concretos.

Agenda tu primera sesión en Mood Clinic o escríbeme por WhatsApp si tienes dudas antes de agendar.

Referencias

American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427-440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1

Ministerio de Salud de El Salvador. (2024). Encuesta Nacional de Salud Mental. https://www.salud.gob.sv/

Rebeca Martínez

Psicóloga Clínica

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